domingo, 30 de diciembre de 2012

María Chiquita 

Yo era una niña muy tranquila, apegada a mi mamá de una manera espantosa, sufría de mamitis, y no quería ir a la escuela para no abandonarla, por eso cada día llegaba a las clases llorando. En esta foto se ve muy claro porque tenía una carita bastante afligida. Estaba en el segundo de primaria.

 Me sosegaba mirando la cara maravillosa y dulce de la maestra que me tenía sentada junto a ella en su escritorio. A mí me parecía  como si estuviera con mi mamá, aunque mi mamá era un mundo aparte, no solía compararla nunca con nadie.


Mi abuelo Jose Tarquini

El había sido la persona más importante, ha significado mucho en mi vida. Nació en Cortona y se casó en Cortona con María, ella también era de Cortona.
Desgracidamente mi abuelo se quedó viudo  muy joven, pues mi abuela se murió dando a luz, dejándolo solo con dos niños. Luchó mucho sin embargo  tuvo una vida infeliz. El tiempo pasó y nací yo, estaba feliz de que yo fuera una niña ya que el tenía la intención de  darme el nombre de su amada, y me llamó María, a pesar de que a mi mamá le gustaba el nombre Rita.
Yo crecía  con sus caricias y sus palabras  habituales eran: "Te quiero muchísimo" ("Ti voglio tanto bene") y me lo dijo hasta el día en que se murió.

Antes de dormir solía tenerme en brazos cerca del fogón y me cantaba una canción de cuna  toscana en dialecto. Era un hombre hermoso, tenía unos ojos grises claros, vestía con elegancia, para mí era un modelo además de ser muy inteligente. En su época había estado en la escuela, leía el periódico, escuchaba la radio y veía la televisión, especialmente cuando habia encuentros de boxeo; era verdaderamente un deportista, le gustaba también mucho el juego de naipes y fumaba el cigarro toscano.
Mi abuelo José tenía muchos amigos  porque sabía relacionarse con todos. Solía llamarme con un apodito: "Lilli"; Cuando me ponía antojadiza , se enfadaba y me decía: "¡Ya basta!, o sino tu abuelo se va a los Campos Eliseos"   Y yo incluso  le respondía: " Voy contigo abuelo", " No, tú nunca, solamente yo amor mío", "¿Por qué?, ¿está lejos abuelo?" No sabía  que los Campos Eliseos significa ir a mejor vida.
Yo seguía creciendo y nos fuimos a vivir toda la familia a Roma. Para mí la vida allí se aceleró y me comprometí, mi padre que era muy celoso, no me dejaba salir con mi amado. Entonces mi abuelo me decía. "Salgamos juntos, así te ves con Nicola  y yo me voy a dar un paseo por el parque y te espero ahí"
En definitiva  para él, lo importante era que yo fuera feliz.
El día de mi boda mi abuelo José lloró todo el día, pero yo el aseguré que no dejaría de ser su Lilly. Cuando hablo de él me conmuevo y lo echo de menos cada vez un poco más.


Mi abuela Maria Lupetti

Me habían contado que era la gemela de Margarita, que era muy hermosa, e increíblemente bondadosa, un carácter maravilloso, un ángel. Tenía el pelo moreno  y largo, así lo tenía también yo, llevaba siempre en su cuello un camafeo. Venía de una familia muy acomodada y por eso se vestia siempre con elegancia, tenía muchas joyas de coral y de oro, en otras palabras todo lo que se podía tener en aquellas épocas. Era una verdadera señora del s. XIX, sabía bordar y trabajar al ganchillo, aún tengo una manta blanca suya de hilo, eso y nada más.
Estoy encantada de llevar su nombre, algunos dicen que tengo un parecido a ella.     

La pedida de mano

Al llegar a la iglesia estabamos empapados como patos, él mirándome a los ojos me preguntó suavemente: "¿Te casarías conmigo?" 
Yo no estaba preparada a tamaña pregunta. Hasta ese entonces había soñado con un futuro lleno de estudios, viajes e incluso como voluntaria en Africa.
Por eso me puse meditabunda  y balbuceando le dije que tenía que seguir estudiando  por muchos años más.
"No pasa nada -me contestó- te esperaré. Me gustaría celebrar nuestra boda en esta iglesia"
Después me dio un besito muy tierno en la mejilla fría y mojada y  me quedé sin devolvérselo, no estaba emocionada sino preocupada...
UNA HISTORIA REAL( por Maria Tarquini)


Había una vez una chica de nombre Chiara que vivía en una casita pequeña y oscura,  estaba muy afligida porque mucha gente la había herido en la carne y en el alma. 
Un buen día se encontró con un chico, y entendieron con una sonrisa y una mirada lo que la vida les había negado.
Chiara pensó inmediatamente como podía acercársele. Mientras estaba atrapada en sus cavilaciones, se le acercó su ángel de la guardia, y él les ayudó a conocerse. Muchas tardes pasaron en buena compañía.

La sonrisa y la luz volvieron al rostro de Chiara cuando el chico le dijo si ella quería comprometerse con él  y que la amaba mucho.
Todo parecía perfecto estaban felices, tan felices que llegó el día  en que ellos se casaron. Complicidad, sonrisas, ¿tú me amas?, yo te amo, en el aire se sentía la alegría, una brisa que abrigaba sus corazones.

Pasaron tantos soles y lunas, no había un hombre más enamorado y rendido a sus pies que él, pero las enfermedades no entienden de amores o de duras despedidas, asi que después de un año de la boda, él murió.

Chiara se sumió en una tristeza melancólica, se quedó atrapada en el fluctuante ir y venir de los recuerdos...

sábado, 29 de diciembre de 2012

Como nació la montura de los diablos en Cagliari según una famosa leyenda



Como nació la montura de los diablos en Cagliari  según  una famosa leyenda (por Paola Nani)




En un  tiempo muy muy lejano, los ángeles  pidieron  a Dios una tierra  donde pudieran vivir  felices y él  les contestó que había una tierra donde la gente vivía feliz , todos se amaban  y  se respetaban  y ese era un regalo para ellos, pero tenían  que encontrarla ellos mismos. 
Pronto los ángeles empezaron a viajar  a lo largo y a lo ancho del planeta. Pero era muy dificil encontrar una tierra feliz:  Lo que vieron era solamente guerras y  odio  por todas partes.
Ya  habian decidido  volver a Dios, cuando vieron una isla grande  y con muchas plantas, rodeada de un mar azul y playas blancas.  Enseguida bajaron a la isla: no había ruido de guerra, solamente   había ovejas que pastoreaban,  hombres y mujeres que trabajaban la tierra y los campos no estaban cercados.  Todos  parecian   felices.
EL dia siguiente los ángeles subieron al cielo e informaron a Dios  de la tierra feliz  que habían encontrado y que querían quedarse allí.
Y así a la mañana siguiente los ángeles volvieron a la isla,  porque lo que les encantaba más a todos, era el  gran golfo del sur, y decidieron establecer su residencia allí.
Sin embargo pocos dias después, Lucifer, con todos los diablos, envidiosos de la felicidad de los ángeles, decidieron echarlos de aquel lugar tan hermoso.
Por eso, los diablos y los ángeles lucharon tres días y al final, cuando Lucifer  fue despedido por los aires por su caballo negro,fue claro que  los ángeles habían vencido.
De pronto Lucifer,que  estaba tan  enfadado, agarró la montura del caballo  y la lanzó  al mar, y la montura  en pocos segundos se convirtió en un promontorio con la misma forma que la montura.
De entonces acá ese promontorio es  llamado  “La montura del los diablos”.

LA NUBECILLA (por Leena )



   LA NUBECILLA (por Leena Kokkonen)
Había una vez un gran cuadro que un joven artista acababa de pintar.  Representaba hombres vestidos en paños drapeados apoyados en columnas quebradas y detrás de ellos había un paisaje oscuro con ruinas de acueductos y unos árboles en fila.  En el cielo había varias nubes y con la última pincelada con el color blanco que sobraba en la paleta, el joven había dado vida a una pequeña nubecilla, casi un extraño en la solemnidad de la imagen.  Era una nubecilla recién nacida muy vivaz así que tenía curiosidad de conocer si el mundo que estaba fuera era semejante al cuadro. Eludendo la atención del joven se desprendió de la tela y salió al aire libre.  En eso el sol le cegó la vista pero estaba listo a iniciar su aventura.  Era muy ligero y suave como la espuma del champú y de pronto un soplo del viento lo llevó hacia afuera.  Hizo muchas volteretas en el aire hasta que pudo mirarse en torno.  Luego vió abajo una llanura rodeada de montañas donde latía la vida. En las praderas pacían vacas, caballos y ovejas.  Una carretera atravesaba el pequeño pueblo en el cual las casitas blancas estaban situadas a lo largo de ésta, unas a la izquierda, otros a la derecha. En torno a las casitas se veían jardines con flores y árboles frutales.  En la hondanada había un lago con veleros y botes de remos.  En las orillas unos muchachos estaban tendidos para broncearse mientras otros se bañaban en el agua. De vez en cuando de las casitas salían hombres y mujeres, todos con vestidos muy diferentes de los que el joven artista había cubierto sus personajes.  También todo lo que veía era diferente de la sombría atmósfera del cuadro. “Quisiera pararme aquí” dijo la nubecilla al viento que lo mecía en el aire. “Si no vuelvo, el pintor es capaz de cubrir la mancha que dejé con otra pincelada, ¿vale?"

!Nunca lo habría dicho!  Detrás de la sierra estaba acercándose un negro nubarrón tan grande que oscurecía el cielo.

La pequeña nubecilla no podía moverse. El soplido del viento se había sosegado y el nubarrón se acercaba. No existía posibilidad de fuga.  Luego, de repente un fuerte relámpago y el trueno que lo acompañaba lo asustaron tanto que creyó perder el sentido y empezó a gritar “¡Socorro!. ¡Ayudadme !,quiero regresar a casa” repitiéndolo muchas veces.  Finalmente el viento de la sierra le oyó y con un fuerto soplido le hizo volar hasta el estudio del joven

artista y así la nubecilla volvió a pegarse sobre la tela sin que nadie se diera cuenta de su ausencia.
El cuadro fue llevado a una galería de arte mientras el joven se hacía ilusiones de un buen éxito. Sin embargo su cuadro siguió colgado por mucho tempo sin encontrar quién lo comprara. Por fin fue puesto en el desván entre otras pinturas.  “No veo nada. Tengo que salir al cielo” gemía la nubecilla antes de que se quedara sofocada por un gran cuadro lleno de polvo decimonónico.

EL CUENTO DEL GATITO (por Ornella Busti)


EL CUENTO DEL GATITO  (por Ornella Busti)

Habia una vez un michino que vivía en una casa muy grande en una ciudad muy antigua. Estaba siempre solo porque sus dueños trabajaban por la mañana, por la tarde, y a menudo por la noche. Entonces el pobre gatiito que era todavia pequeño, pues tenía pocos meses, se aburría mucho y pasaba todo el tiempo durmiendo o cazando moscas. Tampoco tenía ganas de jugar:  ¿Con quién habría podido hacerlo? Desde las ventanas veía solo el cielo, y de noche las estrellas, estaba triste porque, aunque intentaba alcanzar los alfeizares, nunca lo había logrado. Cuando llegó la primavera, el ama de casa antes de salir, empezó a dejar algunas ventanas abiertas. Mientras tanto el michino se había convertido en un joven gato de rara belleza, y ansiaba salir de su prisión. Finalmente, un dia, hizo acopio de todas sus fuerzas, pegó un salto sobrehumano y consiguió alcanzar el alfeizar. El cielo ya lo conocía, pero lo que estaba debajo del cielo, no, ¡eso no lo conocía! ¡Lo que vio fue maravilloso! Hileras de casas y de techos, calles llenas de gente, y a lo lejos, el campo con árboles y flores coloradas. Se quedo anonadado, y por primera vez se sintió feliz. En cuanto recobró el conocimiento, tomo la decisión de explorar el nuevo mundo que se mostraba ante sus ojos. De repente pego un salto felino y comenzó a caminar con cuidado sobre los techos de pizarra hasta llegar a una chimenea que dejaba salir mucho humo. Muy intrigado por este humo, se puso a mirarlo con curiosidad cuando sintió al improviso un leve maullido. Se giró y vio acurrucada en un rincón a una micha completamente blanca con maravillosos ojos azules. Era la primera vez en su joven vida que veía una especie animal parecida a él. Muy emocionado e impresionado por la belleza del ejemplar, se agachó para acurrucarse cerca de ella. Empezaron a hablar, como solo los gatos saben hablar entre ellos, y permanecieron allí por mucho tiempo. Finalmente la gatita se levantó y empezó a andar sobre los techos, a menudo saltando de uno a otro. Llevaron andando un buen trecho y el héroe de nuestra historia la seguía hechizado. De improviso la michina se paró, y mirando al gato con sus ojos azules, le hizo entender que al fin habia llegado a la casa donde ella vivía, y le indicó una ventana llena de flores. Era necesario que saltaran para alcanzar ese lugar, y el salto parecía peligroso. El gato tenia que decidir: irse o saltar. No lo dudo un instante. Había encontrado su paraíso y entonces..... Y entonces ¡Saltaron!, una detras del otro. El gato nunca más se mudó de aquella casa, ni sintió tampoco nostalgia por su anterior casa.

UNA HISTORIA SEMISERIA DE UN RELOJ UN POCO LOCO  (por Gise)

Había una vez una casa en el bosque donde vivía un hombre bastante viejo. El vivía solo y su única compañía era el "Tic Tac" de un reloj de pared más viejo que él.
Un dia el reloj no dio más las medias horas y en lugar de hacer "Tic Tac"empezo a hacer "Tac Tac".
Pedro, este era el nombre del viejo, mientras iba salir de casa para buscar setas en el bosque, de repente se paró al escuchar el extraño "Tac Tac" del reloj.
Miró el reloj y vio que la manecilla se movía velozmente y no daba más la media hora.
"¿Y ahora qué puedo hacer?", dijo Pedro al reloj, "¡si te saltas las medias horas, me moriré antes!".
Entonces, Pedro trató de reparar el reloj: lo descolgó de la pared, lo abrió, y comenzó a desarmar sus ruedecillas, cuando de pronto el reloj se puso a reír y le dijo: "Me haces cosquillas,estúpido hombre, déjame en paz, si no me moveré de hora en hora y tu no tendràs ni siquiera el tiempo de abrir la puerta para ir a buscar setas porque te pondrás aún más viejo".
" ¿Qué?, !Ahora te arreglo yo!" exclamó Pedro,rojo de rabia. " Antes que nada te quito el Tac Tac,  te pongo en modalidad silenciosa, después te reduzco en trizas y para terminar, con lo que sobre me haré un reloj pequeño, pequeñito que tendré siempre conmigo para vigilarlo y así él me dará siempre las horas, las medias horas, los cuartos de hora, los minutos y los segundos".
" ! Como eres tonto !" replicò el reloj, " cómo vas  a llevarme siempre contigo si tus bolsillos están agujereados y tú no tienes ni siquiera una mujer que los remiende".
Pedro se rascó la cabeza muy pensativo, y finalmente tuvo una idea genial: tomó una tira pequeña de cuero y pegó el reloj pequeño que mientras tanto se había construido, se lo colocó sobre su muñeca.
! Y así nació el reloj de pulsera!
La invención fue genial, pero el pobre Pedro pasó el resto de su vida a controlar siempre los segundos de su pequeño reloj y no se relajo nunca más ni disfrutó de la vida.
MORALEJA : reloj o no reloj la vida pasa lo mismo y el tiempo no es caballero.